Si los expertos en relaciones de pareja insisten en la importancia de hablar por algo será. Mientras ellas se callen sus deseos y fantasías ocultas, a ellos les costará entender qué es lo que necesitan
Aunque suene a tópico anticuado, en la mayor parte de los casos los hombres y las mujeres piensan de manera diferente sobre el sexo. No siempre les excitan las mismas cosas, ni todas las posturas son igual de placenteras para ambos ni alcanzan los orgasmos a la misma velocidad (de hecho ellas apenas lo consiguen 6 de cada 10 veces).
Es más, según diferentes estudios científicos ni siquiera coinciden en la hora
a la que más les apetece mantener relaciones: ellos prefieren por las
mañanas, en la franja de 6 a 9 es cuando tienen las hormonas sexuales
más disparadas, mientras que la libido femenina alcanza su máximo apogeo
por la noche. Pero no hay problema: siempre nos quedará la siesta, la
mejor hora para hacer el amor (y la más propicia para ser infiel) según
contaba a El Confidencial la doctora Francisca Molero, vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología.
Ya
sea por tapujos socialmente interiorizados, por mera vergüenza o porque
vean conveniente satisfacer a sus hombres en la cama, las mujeres
suelen ceder bastante a las necesidades de sus parejas y son muchas las
que ven frustradas sus fantasías sexuales por no verbalizar sus
verdaderos deseos. Mientras deciden compartirlos con sus parejas, Trina Boice recoge en NewsOk algunos de los secretos que,
en su opinión, las mujeres se callan y podrían animar las relaciones
sexuales. Tranquilidad, son mucho más sencillos y banales de lo que
podríamos imaginar.
1. El papel del pornochacho
En
opinión de Boice, lo primero que los hombres deberían aprender es que
los juegos sexuales comienzan mucho antes de llegar al dormitorio,
incluso mientras hacéis tareas tan sencillas como fregar los platos
antes de iros a la cama. “Es uno de los misterios más desconocidos
sobre las mujeres: no hay nada más sexy para una madre exhausta que ver a
su marido cambiando los pañales”, asegura la autora de más de 20 libros
relacionados con la vida familiar, el matrimonio y la educación de los
hijos.
En su opinión, el hecho de que el hombre participe
activamente en el mantenimiento de la casa sin que la mujer tenga que
pedírselo es un deseo que enciende la pasión femenina ('¡Oh sí! ¡Baja la
basura cariño!').
Esta creencia puede estar
bastante más relacionada con el hecho de que les guste sentirse mimadas,
compartir responsabilidades con sus parejas y no sentirse unas
esclavas. Por mucho que 50 sombras de Grey
haya podido influir en las preferencias y apetencias sexuales
femeninas, no es lo mismo estar sometida en la cama –que, normalmente,
se entiende como un juego– que a las tareas del hogar.
2. La importancia de ponerse a tono
Aunque
en sus fantasías sexuales las mujeres se planteen practicar sexo
improvisado con un completo desconocido, en la vida real los comúnmente
conocidos como 'aquí te pillo, aquí te mato' no suelen triunfar tanto.
Los estreses del día a día, la intensa jornada laboral
o los quehaceres hogareños –especialmente cuando hay niños de por
medio– dificultan esos encuentros sexuales fugaces y hacen que el
momento del coito sea casi más planeado que otra cosa. Esta presión
obliga a que muchas mujeres necesiten alicientes para meterse en
situación como encender unas velas, un poco de música suave, un masaje
erótico o unos susurros sensuales para animarse. “A las
mujeres generalmente les gusta el sexo porque les hace sentir una
conexión más cercana a sus maridos. Los hombres simplemente porque es
sexo”, opina la autora, que defiende que ellas buscan una experiencia
amorosa mientras que para ellos es una liberación física.
No hay nada más sexy para una madre exhausta que ver a su marido cambiando los pañales
Sin
embargo,
generalizar en estos casos es bastante arriesgado: ni para
todos los hombres el sexo es solo una necesidad biológica ni todas las
mujeres necesitan retozar con su príncipe azul. Lo que sí está claro es
que hay una sencillísima pauta para mejorar las relaciones sexuales que
ciertamente pocas féminas solicitan a sus amantes: cuidar los preliminares.
Son muchos los sexólogos que defienden que son más importantes que el
acto sexual en sí ya que ayudan a excitar a la otra parte, mejorar la
lubricación, hacer que el sexo sea menos doloroso y que resulte más
fácil alcanzar el orgasmo.
Alba Ramos Sanz
Tags
Relaciones sexuales
Relación de pareja
Psicología de pareja
Sentimientos
Mujer
Tiempo de lectura7 min
Aunque suene a tópico anticuado, en la mayor parte de los casos los hombres y las mujeres piensan de manera diferente sobre el sexo. No siempre les excitan las mismas cosas, ni todas las posturas son igual de placenteras para ambos ni alcanzan los orgasmos a la misma velocidad (de hecho ellas apenas lo consiguen 6 de cada 10 veces).
Es más, según diferentes estudios científicos ni siquiera coinciden en la hora
a la que más les apetece mantener relaciones: ellos prefieren por las
mañanas, en la franja de 6 a 9 es cuando tienen las hormonas sexuales
más disparadas, mientras que la libido femenina alcanza su máximo apogeo
por la noche. Pero no hay problema: siempre nos quedará la siesta, la
mejor hora para hacer el amor (y la más propicia para ser infiel) según
contaba a El Confidencial la doctora Francisca Molero, vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología.
Ya
sea por tapujos socialmente interiorizados, por mera vergüenza o porque
vean conveniente satisfacer a sus hombres en la cama, las mujeres
suelen ceder bastante a las necesidades de sus parejas y son muchas las
que ven frustradas sus fantasías sexuales por no verbalizar sus
verdaderos deseos. Mientras deciden compartirlos con sus parejas, Trina Boice recoge en NewsOk algunos de los secretos que,
en su opinión, las mujeres se callan y podrían animar las relaciones
sexuales. Tranquilidad, son mucho más sencillos y banales de lo que
podríamos imaginar.
No
es tanto tener un tipo como este haciendo el desayuno como que lo
preparen ellos (aunque está claro que este físico ayuda). (iStock)
3. Mejor las luces apagadas
“Los
hombres se sienten atraídos por las formas femeninas. Son muy visuales y
quieren ver a la mujer desnuda”, comenta Boice. El problema es que
muchas féminas aseguran que preferirían hacerlo en la oscuridad porque
no se sienten a gusto con su cuerpo, pero no lo van a decir.
Las
clásicas quejas de 'jo, estoy súper gorda' no se llevan al dormitorio
para evitar que el hombre se fije en lo que ella pueda considerar un defecto físico
poco sexy –desde celulitis hasta vello púbico en exceso pasando por las
cartucheras o el tamaño y caída de sus pechos– y se corte la pasión. El
problema es que para ellas esas imperfecciones siguen ahí y no se
sienten lo suficientemente atractivas como para disfrutar en la cama si
ellos pueden verlas.
La autora recomienda a los hombres que digan a sus mujeres lo sexys que
son, por ejemplo, regalándolas de vez algo de lencería o un vestido
atrevido que pueda resaltar sus mejores atributos. No hará falta hablar
del tema de los complejos abiertamente y será una forma discreta de
incentivar que ella se sienta atractiva en la cama.
4. Odian el sexo por compromiso
“Los hombres a
menudo disfrutan más del sexo que las mujeres”, explica Boice: “Es un
hecho triste y frustrante, pero, anatómicamente hablando, los hombres
están diseñados para alcanzar los orgasmos
con más facilidad”. Para ellas requiere más esfuerzo mental y físico.
De hecho, los nervios y la tensión incluso pueden hacer que sea
doloroso, cosa que rara vez le ocurre a un hombre.
“Emocionalmente hablando”, continua la experta, “las mujeres tienden a pensar en la posibilidad de quedarse embarazadas antes
y después de cada acto. Toda su vida puede verse alterada por un solo
encuentro, y lo saben”. Esto hace que se preocupen por tomar medidas
anticonceptivas (incluso a diario) que, en ocasiones, puede influir en
que se sientan inapetentes.
Sin embargo, pese a
que puedan no tener ganas y prefieran echarse a dormir que practicar
sexo, muchas acaban cediendo como “regalo de amor hacia sus parejas”.
“Su falta de pasión
o que no lleguen al orgasmo no significa que no te quiera”, opina
Boice, quien recomienda no ser codicioso pidiendo sexo para que sean
ellas mismas quienes lo demanden.
5. Los piropos nunca sobran
El
mencionado truco del 'estoy gorda' que suele buscar un 'qué va, cari,
no digas tonterías' como réplica, es de los más usados por las mujeres
para conseguir que sus parejas les recuerden lo guapas que
son o lo mucho que les gustan respecto a otras mujeres. O sí, también
puede ser que hayan engordado unos kilos en los últimos meses y te estén
pidiendo sinceridad. Deja de mentir, aunque coméntalo con tacto y
sacando el lado positivo: 'es que antes estabas demasiado delgada'
Es un hecho triste y frustrante, pero,
anatómicamente hablando, los hombres están diseñados para alcanzar los
orgasmos con más facilidad
Ahora
que, como comenta la autora, también es cierto que las mujeres suelen
criticar a los hombres que solo alaban el físico de las féminas como si
no les importase nada más. Una de cal y otra de arena. Que quede claro
también que es atractiva por su forma de ser y recuerda comentarle gracias a qué rasgos de su personalidad te enamoraste de ella.
Boice compara este refuerzo positivo
con cuando al escuchar el jingle de un anuncio se nos pega y no podemos
dejar de cantar la melodía: “El poder de la sugestión nos puede
afectar cuando viene de una fuente que realmente no nos importa,
imaginen lo mucho que nos puede influir si estos mensajes repetitivos
los dice alguien a quien queremos”.
0 comentarios:
Publicar un comentario